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miércoles 30 septiembre 2020 | 19:04

Una familia tipo necesita $30.000 para cubrir una canasta de consumos mínimos

Este ejercicio, que venimos actualizando mes a mes desde febrero del 2012, tiene como finalidad la de ser utilizada por nuestros paritarios, en el marco de la de discusión entre el empleador y los representantes de los trabajadores, como un instrumento que ponga a su disposición una referencia sólida.

Cobra en estos momentos una importancia mayor, cuando se plantea la reapertura de las paritarias por la mayoría de los gremios, entre ellos ATE. Por lo tanto, ponemos esta estimación como argumento para exigir que el estado empleador discutir con los representantes de los trabajadores cual debe ser la corrección de la pauta salarial para el corriente año.

Este es un ejercicio de estimación donde se trata de utilizar información publicada y emplear metodologías útiles para proveer las mejores aproximaciones posibles como referencia válida para la discusión salarial y otras necesidades de la sociedad.

Frente a esta necesidad, se realiza un ejercicio de estimación para acercarse a lo que serían los valores en la actualidad requeridos para cubrir las necesidades de los trabajadores y trabajadoras y su núcleo familiar. En ese sentido tenemos que tener en cuenta que la inflación acumulada a junio ’18 es de un 16%.

El resultado para un Hogar constituido por una pareja con dos hijos menores[1] es de $30.836,4 al 30 de junio de 2018.

Este valor se compone de $ 9.609,9.- (Canasta alimentaria mínima) y $ 21.226,5.- (Otros bienes y consumos mínimos).

Las canastas utilizadas para este ejercicio son las llamadas “Canastas de Consumos Mínimos” y surgieron como propuesta metodológica innovadora en el INDEC, pero todavía no se han aplicado en las mediciones. No son las habitualmente utilizadas para la medición de la Pobreza, que se siguen empleando para hacer comparables los datos y permitieron estimar un nivel de Pobreza en el 2do. Semestre del 2017 de –personas- 25,7%.

Por lo tanto, ambas canastas no deben verse como contrapuestas, sino como metodologías diferentes pero compatibles entre sí.

Pero, en cualquier caso, ningún trabajador debería ganar -de bolsillo- menos que el valor calculado en este ejercicio.

[1] Matrimonio compuesto por dos adultos de 35 años con dos hijos varones de 6 y 9 años.

Desarrollo del ejercicio

El presente ejercicio de estimación se acerca a los valores mínimos requeridos para cubrir las necesidades de los trabajadores y trabajadoras y su núcleo familiar.

En ese contexto, la metodología del ejercicio aquí presentado utiliza los siguientes elementos:

Los desarrollos metodológicos sobre canastas del INDEC previas a la intervención, las Encuestas de Gasto de los Hogares, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) y las Paridades de Poder de Compra del Consumidor (PPCC) realizados también con anterioridad a dicha intervención.

La estructura de la Canasta relevada en el 2008 por la Dirección de Estadística de la Ciudad y la metodología de actualización de la composición de la canasta utilizada y probada por ese equipo técnico, que replicó y desarrolló los avances que en INDEC se habían iniciado.

Los datos del IPC actual en cuyo proceso trabajan nuestros compañeros del área, y las metodologías de determinación de la Pobreza e Indigencia aplicadas hasta la irrupción de la intervención en el INDEC y que ahora volvieron a ser utilizadas.

El ejercicio se realizó con el siguiente método:

  1. a) Se considera una CANASTA ALIMENTARIA MÍNIMA, una CANASTA DE OTROS BIENES Y SERVICIOS, y una CANASTA TOTAL MINIMA actualizadas en cuanto a qué productos incluyen[1]. Se trata de consumos mínimos, no de “óptimos” o “deseables”.
  2. b) Se determina el valor del “adulto equivalente”, unidad de medida que permite calcular las canastas para distintos tipos de hogares, teniendo en cuenta la cantidad de miembros, su edad y sexo.
  3. c) Se amplía a las distintas regiones del país. La metodología tiene en cuenta la diferencia de precios entre las regiones.

Resultados regionales:

Se debe tener en cuenta que las “Canastas de Consumos Mínimos” no implican un modelo de lo que sería una canasta óptima, deseable, (que no puede surgir de un análisis estadístico, sino de una discusión social más global acerca de los objetivos y valores a que se aspira). Éstos son valores de mínima. Por eso mismo, ningún trabajador debería ganar -de bolsillo- menos que el valor calculado en este ejercicio.

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